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¿PIZZA DE HOJALDRE Y JARDINES SECRETOS? 5 EXPERIENCIAS PARA DISFRUTAR EN... CAGLIARI

September 19, 2018

¡Hola viajeros!

Hoy os vuelvo a hablar de mi ciudad, Cagliari. A todo el mundo le gusta disfrutar y relajarse y hoy os revelo en 5 puntos cómo lo hacemos en mi ciudad natal. Así que, nada... preparaos a vivir vuestro tiempo libre en Cagliari como verdaderos locales. 

 

        1. MANGIACI TUTTO (cómelo todo)

 

Está seguro que en Cagliari se come muy bien y que no podéis marcharos sin haber probado su gastronomía. No importa que os guste más el pescado o la carne, aquí lo hay para todos los gustos: espaguetis con mejillones y almejas o con cangrejo, porceddu (cuchinillo asado), bistec de caballo... y, si os gusta la pasta, hay que que probar fregola con mariscos. La fregola es un tipo de pasta típico de Cerdeña que se parece a un cuscús y está hecha con sémola. Si en cambio preferís la carne, os aconsejo que probéis un plato de malloreddus a sa campidanesa: pasta corta con salsa de tomate y salchichón desmigajado. ¡Muy rico!

No cabe decir que no os podéis perder los miles de quesos (de oveja) y embutidos, sobre todo longanizas curadas: probadlos con un buen cannonau (vino tinto de Cerdeña) o un vino blanco vermentino. Si os apetece comprar algunos, idos al mercado de San Benedetto, el más grande de la ciudad, donde no hay más que escoger.

 

 

                         

 

                                                                                                                                                              2. APERITIVO

 

Siguiendo con el tema de comida, a los cagliaritanos nos encanta el aperitivo. Sobre las 7h los bares se llenan de gente para tomar y picar algo antes de cenar. Normalmente se toma un spritz, una caña o una copa de vino, acompañados por patatas fritas, cacahuetes, trocitos de focaccia o aceitunas. Si quieres que tu aperitivo sea un poco más especial te aconsejo que tomes una copa de un buen cannonau o vermentino y pidas un tagliere misto (tabla mixta) para probar varios quesos y embutidos. No es raro que con la tabla venga un pequeño tarro de miel o de mermelada de higos los cuales hacen una combinación muy rica con el queso – hay que probarlo! Si en vez del vino prefieres una caña, no dejes de probar la cerveza local, Ichnusa (que es también el antiguo nombre de Cerdeña) o unas de las tantas cervezas artesanas – como por ejemplo Barley, Mezzavia, Chemu, Birrificio di Cagliari o Terrantiga.

En las tardes veraniegas un aperitivo con vistas es un must: súbete a Castello (el barrio más alto) y siéntate en un bar para gozar de las vistas paladeando tu cerveza y esperando la puesta del sol.

                                                                                                

 

 

 

3. COMPRAS POR EL centro

 

Aunque al final salgamos sin bolsas, pasear por las calles comerciales del centro es unos de los pasatiempos típicos de los cagliaritanos. Via Dante, Via Alghero, Via GaribaldiVia Manno, Largo Carlo Felice y finalmente bajar hacia Via Roma: si el recorrido te parece muy largo, párate y toma un café o un gelato, lo importante es vivirlo sin estrés.

 

                     4. PIZZETTA SFOGLIA

 

Aunque esté un poco alejada del resto del país, Cagliari tiene su propia pizzetta (pizza pequeña): la pizzetta sfoglia. Es una pizzetta hecha con dos discos de hojaldre y en el medio se pone salsa de tomate y un alcaparra. La puedes encontrar en cualquier bar de la ciudad y la gente la come a todas las horas: para desayunar, a media mañana o cuando esté dando un paseo y tenga hambre; fría o caliente según prefieras, pero no olvides que en cuanto salgas de Cagliari no la vas a encontrar.

         

         5. ORTO DEI CAPPUCCINI

 

Quizás el Orto dei Cappuccini (huerta de los capuchinos) sea uno de los lugares secretos e inesperados de la ciudad. Son unos jardines públicos que representan una burbuja de paz y tranquilidad en el medio de los edificios y del frenesí de la ciudad, llámalo jardín zen si quieres.

Hasta el siglo XIX al lado del parque había un convento de monjes capuchinos los cuales utilizaban ese terreno como hurta. El parque estuvo cerrado durante mucho tiempo hasta que no se volvió a abrir en el año 2016.

A lo largo de todo el parque hay tumbonas y es el lugar perfecto para descansar un rato, leer un libro o simplemente desenchufar el cerebro de lo cotidiano. Si quieres huir de los rincones turísticos y en cambio descubrir aquellos más escondidos, no puedes perderte el Orto dei Cappuccini.